Autorretrato

AUTORRETRATO EN HUELVA
1983
70 X 50 cm.

                                                                                                                           



                       A mi esposa con amor y en silencio... 
Me ha entregado todo, y él está ahí para encontrarle siempre. 
Se superpone a su rostro un detalle de  la  representación de una
antigua tradición, los empalados, recuerdo  del  pueblo  del  culto
al sufrimiento, una plegaria del perdón. 
Fueron años de un comienzo duro, donde afianzar el futuro. 
Frente despejada y pelo algo cano. El rostro deja  al  descubierto
las señales del tiempo, queda abierto, sin protección, sin máscaras. 
Natural, nada inquieta en su mirada, serena y segura  de  observar
lo que desea. 
Admite el daño físico y moral. 
Pierde, si es necesario, parte de su esencia, pero en  ningún  caso
la fuerza. Ríe porque está por encima de las adversidades. 
Cuando encuentro a una persona,  miro  sus  ojos  y  advierto  su
presencia  interior. 
Está libre de maldad, no hay rencor porque todo se  supera  si es
por el ser amado. No es posible el desencanto, siempre  hay  algo
nuevo. 
Con él estoy segura, no hay miedos,  juntos  justificamos  nuestra
existencia. Preparamos  nuestra  lucha  encarnizada  por  nuestros
objetivos, sin dar un paso atrás. 
¡Qué mayor canto a la belleza del ser humano! 
La grandeza de su AMOR. 

MONCHOLC, hasta hoy.  Pág: 64.
Dra. Abad.
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